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Ele poniendo a punto la Guild S60-D de Marcos Florez (La Débil) en octubre del 2009.

Marcos nos trae esta guitarra, a la que hay que dar un repaso y limpieza general, y a la que habrá que hacer alguna pequeña reparación. El diapasón tiene una gran cantidad de suciedad acumulada; el puente, selletas y tornillería en general presentan una enorme capa de óxido; la pastilla de agudos hace mal contacto; el botón del selector de pastilla está roto; los agujeros para el anclaje de la correa presentan holgura, uno de ellos ha perdido el anclaje, y en el otro alguien ha sustituido el anclaje original por uno mucho más grande de guitarra acústica, la cejuela está alta…. y éstos son sólo algunos de los problemas a los que nos vamos a enfrentar.

Para empezar, quitamos el juego de cuerdas y pasamos aceite de limón por el diapasón, para que la suciedad acumulada a lo largo de varios años se vaya reblandeciendo. El principal problema con el sudor y suciedad en el trastero, es que tiende a acumularse junto a los trastes. Con el tiempo, si no se retira, la madera puede pudrirse y el traste acabará levantándose.

Con mucho cuidado, usando bastoncillos de algodón, se va retirando la suciedad.

¿Os habíais imaginado que un solo diapasón pudiera acumular tanta mierda?

Para ir aprovechando el tiempo, de forma paralela a esta limpieza (mientras el aceite de limón reblandece la porquería), quitamos una a una todas las piezas oxidadas (tornillos, puente, selletas, muelles, cordal, etc…). Las piezas que no están cromadas las introducimos en un vaso con “Coca-Cola”, donde pasarán al menos 24 horas deshaciéndose de gran parte de ese óxido.

Una vez transcurridas esas 24 horas, secamos las piezas, que han perdido una cantidad notable de óxido.

Sin embargo, no es suficiente. Hay que frotar una por una con el cepillo de cerdas de latón, para conseguir eliminar el óxido restante.

Las piezas cromadas (en este caso la base del puente, cordal y sus tornillos correspondientes, y las selletas -no así los tornillos y muelles que las ajustan-) las frotamos con un algodón empapado con limpiametales a base de NAFTA y les pasamos un algodón seco para dar brillo. No olvidéis mantener bien ventilada la habitación y poneros los guantes, ya que se trata de una sustancia muy abrasiva. El resultado es increíble:

Como hemos dicho antes, los agujeros destinados a albergar los anclajes de la correa presentan holgura, uno de ellos directamente ha perdido el anclaje, y en el otro alguien ha sustituido el original por uno mucho más grande de guitarra acústica. Retiramos éste con mucho cuidado (va a presión), y antes de cerrar el taller por hoy, realizamos una operación que requiere varias horas de secado: rellenamos este agujero con masilla o pasta de madera. Como lo habían dado enormemente de sí, es necesario además de la masilla, usar pequeñas piezas de madera para rellenarlo por completo. Usaremos palillos escarbadientes (un método nada ortodoxo, pero muy práctico y funcional).

Después de unas 15 horas, la pasta ya se ha endurecido y podemos cortar el sobrante de los palillos. Protegemos la guitarra con cinta de pintor y los limamos.

Si es necesario, se efectúa un agujero con una pequeña broca (teniendo en cuenta el calibre del tornillo que va a sujetar el anclaje) y el taladro de mano.

Seguimos estos mismos pasos para rellenar el otro agujero, que, como podéis ver, no presenta tanta holgura.

Los anclajes elegidos por Marcos son unos Schaller de seguridad, en acabado cromado:

Nosotros vamos a poner una pieza de fieltro entre el anclaje y la guitarra, para que el primero no dañe la madera. Tomamos una pieza de fieltro autoadhesivo de un color lo más similar posible al barniz de la guitarra, para que no resalte demasiado.

Marcamos el diámetro de las dos piezas redondeadas que necesitamos cortar.

Con ayuda de una aguja grande o, en nuestro caso, de un destornillador muy fino, preforamos un agujero en el medio de la pieza de fieltro, por el que pasaremos luego el tornillo correspondiente.

Lo colocamos en posición y atornillamos el anclaje.

El cuerpo de la guitarra presenta también mucha suciedad, y algunos restos de cinta americana. Limpiamos a fondo toda la guitarra con Politus (siempre asegurándonos primero de que el tipo de barniz admite este limpiador, probándolo en una pequeña zona no visible).

Limpiamos así mismo el golpeador, haciendo hincapié en retirar las partículas de óxido de los pequeños agujeros para los tornillos, e incluso por las zonas menos visibles, como puede ser bajo los botones de volumen y tono.

Por otro lado, ya hemos visto que el botón del selector de pastillas está roto. 

Lo reemplazamos por un recambio Gibson, habiendo comprobado que la rosca coincide con el de esta marca.

Aprovechando que tenemos todo aún desmontado, damos un repaso a la electrónica. Primeramente hemos comprobado que la pastilla de agudos no funciona correctamente, aunque el resto de la electrónica parece no presentar ningún problema. Limpiamos los contactos y potenciómetros con limpiacontactos de residuo cero.

Encontramos un punto de soldadura que nos parece sospechoso y que puede ser el que haga que la pastilla de agudos falle. Lo desoldamos, limpiamos de estaño, y lo volvemos a soldar. De esta manera conseguimos solucionar el problema.

Una vez hemos comprobado que la electrónica funciona correctamente y sin ruidos, cerramos el golpeador y comenzamos a montar las piezas que habíamos limpiado previamente.

Los muelles que regulan las selletas son de dos medidas diferentes. Pondremos los más largos en las cuerdas que necesiten menos compensación (1ª, 2ª y 4ª), y los más cortos en las que necesiten más compensación (3ª -sobre todo-, 5ª y 6ª):

Antes de ponerle un juego de cuerdas nuevo, comprobamos las clavijas. Algunos tornillos están sueltos, así que aprovechamos ahora para atornillarlos correctamente y para lubricar las clavijas con “3 en 1”. No olvidéis proteger los alrededores con un paño, para evitar que el producto salte y manche otras zonas de la guitarra.

Esta operación conviene hacerla sin las cuerdas puestas, ya que hay que hacer girar las clavijas varias vueltas a uno y otro lado, para que los engranajes se empapen de lubricante.

Una vez realizado esto, se ponen las cuerdas (en este caso un juego del 10/46 de Dean Markley) y se efectúa una primera octavación.

Como vemos, la selleta de la 3ª cuerda está lo más alejada posible, pero aún así no ha quedado perfectamente octavada. Necesitaríamos alejarla aún más. La solución es cortar un pequeño trozo del muelle, para darle así más margen de movimiento a la selleta. Hoy estoy de suerte, Jota me ayuda a terminar el trabajo con esta guitarra (lo podéis comprobar por sus “estilizados” dedos). Se vuelven a desmotar las piezas:

Se corta el muelle:


Y se montan de nuevo:

En esta guitarra, la distancia entre cuerda y cuerda se puede modificar ya que las selletas pueden moverse de izquierda a derecha. Hay que comprobar con una herramienta muy interesante llamada regla espaciadora (string spacing rule) que son equidistantes una de otra, y en caso contrario modificar dicha distancia. Esta regla nos va a ser muy útil a la hora de hacer cejuelas y selletas.

Nos ha pasado algo muy curioso: al poner las cuerdas nuevas, la prima se ha roto 2 veces por el mismo sitio (en la clavija). Esto nos hace pensar que el agujero de la clavija presenta una rebaba que corta la cuerda. Lo solucionamos dándole unos toques con una lima redonda pequeña y pasando posteriormente una lija del 400.

Una vez hayamos terminado de efectuar todos los trabajos pendientes (aún nos queda nivelar trastes, ajustar el alma, bajar la cejuela…) haremos la octavación definitiva, que será lo último.

Observamos que el diapasón está más alto en la zona en la que entra en el cuerpo, debido a la compresión ejercida durante años. Los trastes en esa zona están desnivelados, por lo que se producen trasteos. Jota se dispone a limar los trastes y nivelarlos para solucionar este problema. Primero sujetamos las cuerdas con una cinta de velcro en un extremo, y en el otro con cinta de pintor, para que no se nos desparramen mientras trabajamos en los trastes:

Va a ser necesario nivelar los trastes del 15 al 24. Previamente hemos comprobado con la herramienta fret rocker (de la que ya os hemos hablado en alguna otra ocasión) que están desnivelados:

Se liman con una lima suave especial para trastes:

Antes de seguir trabajando protegemos el trastero para impedir dejar marcas accidentalmente en él. Si no se dispone de un protector de acero como éste, se puede hacer también con cinta de pintor:

Los trastes se coronan con la lima especial, adecuada al tamaño de éstos:

Y finalmente se pulen con lana de acero, en este caso muy fina (triple 0). Recordad que al efectuar esta operación, se desprenderán infinidad de pequeñas partículas de acero que irán a parar a cualquier superficie imantada que haya alrededor (destornilladores, tijeras, etc…). Proteged con cinta las piezas imantadas de las pastillas, o acabaréis encontrándoos con desagradables sorpresas. Y cuidado con lo que vayáis a cenar… porque esas partículas estarán hasta en la sopa…

El siguiente paso es volver a colocar las cuerdas en su sitio, afinar la guitarra y efectuar el ajuste del alma si es necesario. En este caso sí lo es: el alma está suelta. Jota la ajusta con una llave de tubo del calibre correspondiente.

A continuación ajustamos la acción, regulando la altura del puente. Ele mide con un calibre de precisión la distancia entre la parte de arriba del traste 12 y la 6ª cuerda. Una buena acción tendrá aproximadamente de 2.5 mm a 3.0 mm.

En este caso subimos el puente hasta que la acción alcanza 2.5 mm. Por cierto, ¿a que molan nuestros pijamas?

Bueno… ¿Qué nos queda por hacer? Pues el equilibrado y balance de las pastillas, entre otras cosas. Enchufamos la guitarra en un ampli y comparamos el volumen que saca una pastilla y la otra. Como casi siempre, es necesario elevar la pastilla del puente para equilibrar los volúmenes. Hay que tener cuidado de no elevarla demasiado para que no peguen las cuerdas en ella (si es necesario, para equilibrarlas se tendrá que bajar la pastilla del mástil):

Una vez que los volúmenes de ambas pastillas están equilibrados, procedemos a hacer lo mismo entre las diferentes cuerdas, con una y otra pastilla. Normalmente las cuerdas planas nos darán mucho más nivel que las entorchadas. En el caso de estas pastillas, necesitamos para este ajuste una llave Allen de paso imperial, que no son muy fáciles de conseguir en estas latitudes. Suerte que en su día compramos este juego de 10 llaves, y que entre ellas se encuentra la que necesitamos (5/64):

Elevamos o bajamos las piezas magnéticas según las correspondientes cuerdas necesiten más o menos volumen:

Y así hasta que queden todas las cuerdas equilibradas en ambas pastillas, y éstas (como hemos hecho antes) entre sí. Podéis comprobar que la 3ª cuerda, si es plana (como en este caso) es la que más nivel dará inicialmente, por lo que la pieza magnética correspondiente tendrá que quedar más escondida:

¿Veis aún las pequeñas partículas de lana de acero? ¡Qué pesadilla! Pasando un imán no muy potente, podéis deshaceros de ellas…

Seguimos… La cejuela está un poco alta, hay que bajarla ligeramente. Para ello usamos las limas especiales que ya os hemos mostrado en alguna otra ocasión, y que elegiremos según el calibre de cada cuerda:

Bajamos cada surco ligeramente, cuerda por cuerda, hasta la altura que consideramos adecuada:

Afinamos la guitarra, damos un último repaso a la octavación y ¡ya está!

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9 de julio del 2009

El último paso de la puesta a punto que vamos a efectuar a nuestra querida Melodija Menges #2 antes de la grabación del tercer disco de Ele consiste en el limado de algunos trastes. Escuchamos que la guitarra trastea a la altura de los trastes 11 y 12, y observamos que hay algunos que están ligeramente levantados (es un problema que esta guitarra lleva acarreando varios años y que Ele ya se encargó de mitigar en su día. Ver post al respecto).

Primero destensamos las cuerdas y las sujetamos con una tira de velcro para poder trabajar más cómodamente:

 

Localizamos los trastes que están más levantados y los rebajamos con una lima Gurian especial para trastes:

 

Con la herramienta llamada “Fret rocker” se comprueba si los trastes están ya nivelados o si, por el contrario, hay alguno que necesita algún retoque:

 

Se tensan las cuerdas, se comprueba la zona en la que hemos trabajado con la guitarra ya afinada, y si no es necesario efectuar más retoques… ¡a grabar!

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Abril del 2010:

Junto a la Gibson ES-125, Julio de la Rosa nos trae esta Gibson LG-1 con parte del baretaje campando a sus anchas en el interior de la guitarra, una selleta mal ajustada, y con un importante trasteo en la zona de los trastes 12 al 14.

Lo primero que hacemos en este caso es quitarle las cuerdas y sacar las barras armónicas que están sueltas para que no sigan bailando en el interior del cuerpo de la guitarra. Como siempre, si es necesario limpiar el diapasón, se reblandece el sudor y suciedad acumulados con aceite de limón y se retiran cuidadosamente con bastoncillos de algodón.

El baretaje de una guitarra es más o menos como nuestras costillas en el esqueleto. Las barras armónicas cumplen una función estructural (evitan que la tapa se deforme) y además contribuyen a la afinación de la tapa. Sin una de ellas, la afinación de la tapa puede variar hasta medio tono. En este caso no hay una, sino dos barras desencoladas, así que imaginaos lo que está sufriendo esta pequeñuela. De hecho, ya se perciben evidentes signos de deformación en la tapa.

Para poder reencolar en su sitio el baretaje de esta guitarra, vamos a necesitar unos espejos alargados (que quepan por la boca de la guitarra) para poder guiarnos a la hora de trabajar. También dos buenos flexos para guiar la luz como nos convenga:

Necesitamos saber cuál de las barras va posicionada encima de la boca, y cuál es la que falta debajo. Para identificarlas nos guiamos por alguna marca especial, en este caso unos restos de cola que han quedado tanto en una de las barras, como en el fondo de la guitarra (el fondo lo vemos a través del espejo):

Siguiendo el plano de este modelo concreto, y fijándonos en las marcas de cola que vemos a través de los espejos, ya sabemos dónde va situada cada una de las barras:

Antes de aplicarles la cola, las lijamos para obtener una superficie más lisa y evitar que los restos de cola anteriores impidan que se adhieran perfectamente en la superficie de la tapa:

Usamos la cola de lutier Titebond Hide Glue, como hemos hecho en otras ocasiones:

Aplicamos la cola sobre la superficie de la barra que irá pegada en la tapa:

La introducimos a través de la boca de la guitarra y la fijamos en su posición guiándonos por los espejos colocados en el fondo:

Ejercemos presión con la mano durante unos segundos antes de posicionar las garras, comprobando siempre en el espejo que la barra está perfectamente situada en la posición correcta, en este caso paralela a la otra barra.

Colocamos una primera garra en uno de los extremos, en este caso una Klemsia:

Seguimos colocando garras, primero en el otro extremo de la barra, y luego en el medio. Tened en cuenta que habrá que proteger la guitarra para evitar marcas en la tapa. En este caso lo hacemos con un paño y con láminas de corcho adheridas a las garras:

La guitarra deberá permanecer así el tiempo de secado que nos indique el fabricante de la cola. En nuestro caso lo hemos dejado 24 horas, algo más de lo que indica, para asegurarnos.

El resultado, una vez retiradas las garras, es el siguiente (visto a través de los espejos):

Efectuamos las mismas operaciones para reencolar la segunda barra, la que tenía el pegote de cola y que va situada por encima de la boca de la guitarra.

La vista interior a través de los espejos sería ésta:

Hemos observado que una de las barras que aún se mantenía encolada en la guitarra cuando nos la trajo Julio, se está empezando a desencolar por uno de los extremos, así que, al día siguiente, una vez hemos quitado las tres garras, procedemos a introducir cola entre la susodicha barra y la tapa de la guitarra. Lo hacemos con la propia mano, y siempre guiándonos con los espejos:

Colocamos una garra en ese extremo que se estaba desprendiendo y dejamos secar la cola durante 24 horas, como en los casos anteriores.

Vamos a efectuar también un limado parcial de trastes para evitar el trasteo en la zona de los trastes 12 al 14. Como siempre, comprobamos con el Fret rocker cuáles son los trastes en los que tenemos que trabajar:

Protegemos los trastes para evitar desperfectos en el diapasón. Podemos hacerlo con cinta de pintor o usando este protector metálico:

Elegimos una lima adecuada al tamaño de los trastes y nos ponemos a limar, comprobando cada poco tiempo con el Fret rocker hasta qué punto seguir trabajando:

Una vez tenemos los trastes nivelados, ponemos un juego de cuerdas, probamos si hay que hacer algún retoque, y abordamos el siguiente problema: la selleta está mal ajustada en el puente y está causando que éste se comience a agrietar. También hemos observado que la acción está demasiado alta. Retiramos las cuerdas (sólo hace falta retirarlas del puente, no del clavijero), colocamos la selleta en su posición correcta  y encintamos las inmediaciones de la zona en la que vamos a trabajar:

Pasamos la lima repetidas veces, hasta alcanzar la altura deseada. Tendremos que ir poniendo el juego de cuerdas, afinando y probando la guitarra hasta comprobar que hemos conseguido la acción correcta:

Volvemos a poner las cuerdas, afinamos y lista!

Por cierto, esta vez elegimos un juego Martin de bronce 80/20, calibre 11-52 que le va de maravilla a esta guitarra.

A tocar y a componer muchas bandas sonoras, Julio!

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5 de abril del 2007

Ele limando los bordes de los trastes de la Melodija #2.

Con el tiempo y debido a la falta de humedad, la madera del trastero puede encoger, haciendo que sobresalgan los bordes de los trastes por fuera del diapasón, como mostramos en el siguiente ejemplo (que no es la Melodija #2, sino una Otwin -no estamos seguros de cuál, probablemente la Deluxe-):

 

Esto hace que tocar el instrumento sea muy incómodo e incluso doloroso. Para solucionar el problema, se deben limar los bordes de los trastes hasta que no sobresalgan con extremo cuidado para no dañar el binding o el diapasón.

 

Como se observa en la siguiente foto, algunos trastes están levantados (especialmente el 11 y el 12), por lo que también será necesario pegarlos:

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…Limando trastes.

Reemplazando las palomillas, limpiando y limando los trastes de una Gibson ES-125

Melodija Menges Parlor #2 ’50s (09)

Melodija Menges Parlor #2 ’50s (07)

Ver también:

Poniendo a punto una Guild S60-D

Reencolando el baretaje, limando los trastes y ajustando la selleta de una Gibson LG-1

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